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LOS RETOS DEL PODÓLOGO EN LA SOCIEDAD ACTUAL

La podología, como profesión, está en constante progreso y su práctica en nuestro país, se encuentra en un nivel muy

alto. El

término “callistas”, antigua denominación de los podólogos, ha quedado obsoleto, debido a que las competencias y

conocimientos de los podólogos son mucho más profundos y extensos.

 

Desde 1988, la Podología es una rama de la ciencia médica que se estudia en una Diplomatura de quatro años.  Este

nuevo

enfoque en la formación llevan a que su ámbito se delimite en función  de la prevención y corrección de las

deformidades de los

pies,  tales como:

* La hiperqueratosis  (durezas) y helomas (callos) generalmente producidas por un traumatismo repetido.

* Las alteraciones ungueales, tales como la encarnación de las uñas.

* Las alteraciones dermatológicas del pie, como la bromhidrosis (afección de la piel provocada por la descomposición

de la

sudoración).

* Las infecciones por hongos de las uñas de los dedos de los pies (onocomicosis) que puede también afectar espacios

interdigitales e invadir áreas más extensas.

* Afecciones del pie producidas por enfermedades sistémicas, como la diabetes, que puede conducir a la patología

conocida

como “pie diabético”, caracterizada por una infección, ulceración y/o destrucción de los tejidos profundos.

* Tratamiento ortopodológico: reducción de las presiones plantares, mediante el estudio de la biomecánica del pie.

Desde las recomendaciones básicas:

* Usar un calzado adecuado.

* Realizar una revisión anual de los pies

* Evitar la humedad en los pies, sobre todo en los espacios interdigitales.

* No compartir toallas y evitar andar descalzo por piscinas y duchas públicas.

* Las personas con diabetes deben ser conscientes de la importancia de un seguimiento riguroso.